La base del sistema es la mecanización de todos los procesos productivos existentes en obra, para la fabricación de los distintos espacios que conforman una vivienda en un entorno controlado y que permita garantizar acabados uniformes y perfectos.

Los módulos son transportados hasta su ubicación definitiva, ya terminados, limpios, embalados y con todos sus componentes integrados, a través de sistemas de transporte convencionales.

Una vez en el punto de destino se posicionan, nivelan, interconexionan y hormigonan entre sí de manera sólida y definitiva, ofreciendo un conjunto incluso más monolítico, resistente, perdurable y longevo que la edificación tradicional, y con el mismo abanico de posibilidades con respecto a los acabados.

La obra, finalizada un 60% más rápida que la construcción tradicional, ofrece las viviendas limpias y listas para ser habitadas.

El edificio terminado no muestra, en apariencia, ninguna diferencia con respecto a una construcción tradicional, y sin embargo está diseñado para ofrecer innumerables ventajas eco-tecnológicas.

 

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